POBLACIÓN ROMANÍ, MIGRACIÓN Y TRATA DE PERSONAS

por Ostalinda Maya

En el 2011, fui la responsable de coordinar un estudio sobre la trata de personas (seres humanos) para el Centro Europeo por los Derechos del Pueblo Romani (European Roma Rights Centre o ERRC por sus siglas en inglés), centrado en la trata de personas de etnia romaní en cinco países de Europa Central y del Este: Bulgaria, República Checa, Hungría, Rumania y Eslovaquia. Entre sus conclusiones, el informe pone de relieve la alta vulnerabilidad de la población romaní a la trata. Los principales factores de vulnerabilidad identificados fueron: la discriminación étnica y de género, la pobreza y la exclusión social, los bajos logros educativos, los altos niveles de desempleo, la usura, el crecer en un orfanato, la violencia doméstica o la drogo-dependencia. Un video resumen de la investigación se puede encontrar aquí:

Uno de los propósitos principales del informe era hacer una distinción clara entre el fenómeno de la trata de personas y la migración. Por lo tanto, desde el principio, el informe es crítico con gobiernos como los de Canadá, Italia, Francia y Finlandia, que, en ocasiones, han alegado que la razón principal de la presencia de inmigrantes gitanos en sus países es la trata de personas.

Recientemente, un artículo me recordó la importancia de hacer esta distinción. El artículo titulado “Colaboración búlgaro-francesa en un proyecto contra la trata de humanos con un enfoque en hacia la minoría romaní” se refiere a un proyecto piloto en Bulgaria para evitar la dicho tráfico de personas de origen romaní. El autor explica que la voluntad de Francia de contribuir económicamente a este proyecto se debe a que Francia “sufrió las consecuencias de los problemas de los inmigrantes gitanos”. No sé si eso es de hecho la intención real que está detrás de esta iniciativa, pero creo que la afirmación contenida en este artículo podría ser cuestionada por lo siguiente:

En primer lugar, mientras que la emigración de personas de etnia gitana (y en algunos casos la trata) para la mendicidad o el hurto es una realidad para algunos gitanos, no lo es para muchos otros. Hay un número desconocido de inmigrantes gitanos que están viviendo de una forma normalizada y que contribuyen a las sociedades de acogida. Sin embargo, estas personas son invisibles para la mayoría de esas sociedades ya que no se ajustan a los estereotipos que se tiene de los gitanos. Tomemos como ejemplo el caso de Ana Ileana, una mujer de etnia gitana y de nacionalidad rumana que vive en Francia donde trabaja como enfermera. Hay un número indeterminado de otros y otras romaníes en la misma situación. Por otra parte, una gran parte de esta población prefieren no revelar su origen étnico ya que han sufrido discriminación en sus países de origen.

En segundo lugar, el artículo confunde dos conceptos diferentes: la migración y el tráfico de seres humanos lo cual es contraproducente. A pesar de que existe alguna relación entre estos dos fenómenos (es decir, que las personas migrantes son vulnerables a la explotación y la trata), éstos son fenómenos intrínsecamente diferentes. La migración se refiere al movimiento voluntario de personas, mientras que la trata de personas es una forma de esclavitud contemporánea y por definición es forzada (para una definición completa de la trata de personas vea el Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas). Hemos visto cómo en el pasado esta confusión ha permitido que la lucha contra la trata de personas sea utilizada como un pretexto para promover políticas que violan los derechos de los romaníes, hechos como el censo étnico y la toma de huellas dactilares de la población romaní y sinti en Italia en el 2008 o la campaña en Francia para acabar con la inmigración y expulsar de la Unión Europea a ciudadanos de etnia romaní de origen rumano o búlgaro en el 2010.

La trata y tráfico de personas es un problema de enormes proporciones. Las Naciones Unidas estima que cada año 2,5 millones de personas en el mundo (casi la mitad son menores de edad) están siendo explotadas a través de la trata. Teniendo en cuenta la gravedad de la situación, es tremendamente negativo utilizar iniciativas contra el tráfico de personas para promover políticas contra los romaníes o utilizar dichas iniciativas para disuadir la migración, la cual ofrece oportunidades a las personas para mejorar sus vidas. Si los gobiernos no tienen claras están distinciones, podríamos encontrar que el uso indebido de políticas contra la trata conduce a un aumento de la vulnerabilidad de la población romaní por el aumento del racismo, la reducción de las oportunidades de educación y empleo, y el bloqueo de los hechos positivos que genera la migración.

Ostalinda Maya (España/México) es una consultora independiente que ha trabajado para diversas organizaciones de derechos humanos. Estudió Antropología y Desarrollo en la Universidad de Sussex (Inglaterra) y Derecho en el Colegio de Derecho de Londres. Ha trabajado en diversos países con minorías étnicas para distintas organizaciones como el Centro Europeo por los Derechos del Pueblo Romaní o la Fundación Mario Maya.